viernes, 7 de septiembre de 2012

ALBERTO VANASCO

ELLA EN GENERAL

De buena fe sé que tu sonrisa estalla como
los frutos 
que tu nombre resuena como las declinaciones más
antiguas
que en ti todo se excede como el año se vuelca
que los días te siguen hasta hacerte volar
que tu boca es más suave que los saltos del universo
más dulce que la memoria de las primas que tanto
hemos amado
es en tus ojos donde la luz desata sus mares
es por ti que el mar reanuda su juego
es en tu voz donde la noche amansa sus vientos
propicios
y es en el centro de tu risa donde el día ordena sus
mástiles
 
es a ti a quien la mañana dedica su empeño
a quien prefiere la línea del mediodía
por quien se preparan los hábitos del anochecer

es por ti que cada nombre ha clavado sus anclas
y por quien el año alberga demasiado optimismo

es en tu corazón donde madura lo que está por venir

TILO WENNER

LAS PRADERAS

El tardío desplazamiento, un guijarro en las grandes praderas
extendidas de la miel.
....  "Se va para todos lados" - las hermosas caderas
la mujer las aposenta en el desplazamiento.
"la muerte del guijarro cuando tu miel..." y
sigue cuando la gran falta desata sus motivos inmediatos
El cielo no pasa su color, aúllan los deslizamientos de sus gránulos
no constata si aquello merece una mirada

He compuesto de una manera su ausencia
las caderas hermosas no tienen nada de mayor importancia
Sentarse golpearse un poco las pestañas
Es difícil contemplar la hermosa y ardua presencia del guijarro
en ardua disputa con las hermosas caderas
ardua y difícil horizonte
las hermosas caderas
el guijarro
El horizonte ha enmudecido
Verifiquemos los anuncios
la vida siempre fue
de pronto nada hace falta
¿para anunciar las hermosas caderas, el guijarro;
Ellos necesitan del desplazamiento de los anuncios
"ahora somos esto, el resto aparte: no nos conviene"
Señálese el punto cuando el sol descubre la primera
de las estrellas
es toda la transparencia del horizonte

Entonces para qué nos llama cuando ya estamos entre las cenizas más pálidas,
oh esperanza, tu resistencia a cualquier resistencia: esperanza
Pájaro frío en la puerta oblicua del verano

JUAN ANTONIO VASCO

 
 
LA AGONÍA DE UN PARIENTE

El hombrecito que se inclina para salir por la puerta de su casa
ese agujero de bala cuyos bordes ostentan la pátina de los años
saca primero un ojo luego un brazo
luego una obra en dos tomos
Empuja con todo el cuerpo para agrandar la cavidad de su lenguaje
pero está herido de muerte
morirá dentro de su casa
Un último esfuerzo consigue sacar medio cuerpo por el tragaluz
Su cabeza de plomo fundente cae chorrea sobre la multitud
 

JUAN JOSÉ CESELLI

EL SALTIMBANQUI PRUDENTE

Ya sólo su carne se enrosca y desenrosca como
   el sonido de una flauta
Los ácidos del olvido labran su nuevo esqueleto
Arrojando lejos de su órbita aquella maldita
   espiral de caminos descarrilados entre templos
   y burdeles
 Amador curioso
Ha sobrevivido a todos los laberintos de las
   victorias
Deslizándose por las galerías de la noche contra la
   destreza incomparable de la luna
Encontró su cabeza olvidada
En una oficina de equipajes
Se la devolvieron
Encajaba perfectamente sobre sus hombros de
   fiebre amarilla

JACOBO FIJMAN

MOLINO
Los molinos de imágenes, caminos sin puntos de vista.
Ahora vivo detrás de mi mismo.
Ventanas sobre los astros.
¿Duermen los pastores?
Semblantes contraídos en cera derretida
sobre los muros.
Fogatas.
En pasos de alta voz riñe un humor de perros.
¡Aquí no hay un solo corazón alegre!
Leña húmeda de los crepúsculos eternos.
El dolor es un agua que no se pierde;
pero nosotros nos hemos perdido
como en un gran tonel
de contratiempos sordos, fijos, duros.
Rincones que se enfrían
como un cadáver, en la estancia.
Aurora
en que escupe la rabia más absurda.
Se ha torcido el puente, como una mueca.
Alcohol; salario de estrellas.
Murmuradores a granel.
Silencio entorpecido;
Ah, si ladrara un perro.
Se encaminan las quejas de los Nadie.
¿Duermen los pastores?
Señales; imágenes y muros.
Ruidos de establo;
y se abren más ventanas, pero blancas.
Inopinadamente..

ROMILIO RIBERO

Fragmento de: “LIBRO DE BODAS, PLANTAS Y AMULETOS”

Éste es el lugar donde los soles rompen las hierbas en agosto
y del libro cubierto de secretas pinturas para mi corazón.
Aquí donde alejado el tiempo de sus tristes banderas
hunde sus ramos victoriosos en demoníacas bodas de niños y animales.
Aquí están mis estirpes, la sal del nacimiento, la primera paloma
con el huevo amoroso;
los dioses que bendicen a la tierra con finas mariposas,
el agua con sus flores inmortales,
el baile del destierro por aldeas de bestias desolladas,
las frutas encendidas en piras del perfume.
¡Aquí están mis estirpes con pájaros acuáticos,
caballos y barcas celebrantes!
Y la luna con fábulas altas en púlpitos de ciénagas
y las leyendas de los bosques míos.
Aquí las tejedoras viendo morir la suave fragancia del otoño
entre sus patios.
Y las altas cantoras con ardientes varones en sus cópulas.
Y las que trazan rutas a los primeros astros
y las otras, ya muertas, murmurando plegarias en ávidas arenas
y en colinas de rotos remolinos.
Aquí están mis estirpes en el comercio del hechizo, en los lechos del alba
con cuerpos ambiciosos del sol preso en sus manos.
Oyendo aquellas fiestas de violencias, alucinadas entre jazmineros
y con escapularios de demonios.
Estas son mis estirpes. El orden del reinado.
Las primeras abuelas y los primeros padres
con las primeras lunas y los primeros frutos.
Este es el orden de la descendencia de virtuosos varones,
de elogiadas mujeres entre sus comuniones y sus secretas gracias,
de hechiceras cautivas en la dulce viudez de piedras negras.
De los nobles amigos en el grave linaje de los Libros del Viento.

jueves, 6 de septiembre de 2012

LEONOR GARCÍA HERNANDO


caricia de tu mano breve
el placer, el desdén, el vínculo perverso que retiene a los
desdichados en la pecera del abrazo
breve
el clima de la fiesta se pierde como aguas de riego entre las
franjas del balcón.
La fiesta se apagaba
era el vientre de un insecto luminoso que se sostuvo un
instante en el aire que encierran las manos de un niño